El sueño al volante

El sueño al volante es una circunstancia  que produce un gran número de accidentes de tráfico. La DGT informa de que, además de los siniestros en los que el conductor se queda completamente dormido, la propia somnolencia (es decir, tener sueño) afecta gravemente a las capacidades para circular con seguridad.

Numerosos estudios demuestran que la causa de muchas salidas de vía, numerosos alcances traseros o de distintos tipos de distracciones, se encuentra un conductor que no había descansado suficientemente la noche anterior, que estaba bajo la influencia de determinados fármacos sedantes o que padecía algún trastorno de sueño.

La somnolencia es la probabilidad de quedarse dormido en un momento determinado y viene dada principalmente por cuatro factores:

  1. EL MOMENTO DEL DÍA.
    La madrugada (entre 3 y 5 ) y las primeras horas de la tarde (entre 14 y 16) son los momentos en que el sueño aparece con más facilidad
  2. LA ESTIMULACIÓN AMBIENTAL Y EL NIVEL DE ACTIVIDAD DEL CONDUCTOR.
    La conducción monótona, por carreteras o autopistas sin estímulos que requieren atención constante, cómo curvas, cambios de nivel etc. , favorecen la aparición del sueño.
  3. LAS DIFERENCIAS INDIVIDUALES DE CADA CONDUCTOR
    La hora del día en que uno se siente más despierto varia mucho de una a otra persona. Es importante respetar los ritmos de cada conductor sin forzar situaciones: Algunas personas tienen mayor capacidad de concentración a primera hora del día y otras justo lo contrario. Lo importante es conocerse y ser coherentes con ello a la hora de planificar un viaje,
  4. LAS HORAS DE VIGILIA CONTINUADA
    Como es evidente, a más horas de vigilia continuada más fácil es que aparezca el sueño.  Un factor que estimula la aparición del sueño es no descansar adecuadamente la noche anterior, ya que la recuperación en las horas de sueño no habrá sido completa.

CONSEJOS PARA EVITAR LA SOMNOLENCIA AL VOLANTE:

  • Evitar conducir en la madrugada (de 3 a 5 de la mañana) y a primera hora de la tarde (entre 14 y 16 horas)
  • Evitar los trayectos largos, especialmente por la noche.
  • Interrumpir siempre la conducción cada 2 horas o cada 200 km. Estas pausas serán de al menos 20-30 minutos. Sin embargo, en condiciones desfavorables (conducción nocturna o niebla, fatiga, etc.) será necesario parar con mayor frecuencia.
  • Tratar de no adoptar una postura excesivamente relajada al volante y sujetarlo con firmeza.
  • Ventilar adecuadamente el interior del vehículo. Por ejemplo, la acumulación del humo de los cigarrillos o el calor son circunstancias que pueden facilitar la aparición del sueño al volante. Dirigir algunas de  las salidas de aire hacia el cuerpo o los brazos, pero nunca directamente  hacia los ojos.
  • Intentar romper la monotonía del viaje escuchando música estimulante o bien manteniendo conversaciones con los otros pasajeros, etc
  • No tomar comidas copiosas ni alcohol antes de conducir. Respecto a los estimulantes (como, por ejemplo, el café o el té), se deben utilizar con precaución para evitar el efecto rebote.