Lo que NO sabias sobre el claxon

Nuestro útil y a veces molesto protagonista responde a varios nombres (bocina, corneta, pito o claxon) aunque el término más usado en España es el de claxon. Este sustantivo tiene como origen una marca comercial registrada de bocinas: Klaxon, que a su vez, probablemente, se basaba en el término griego klazein (rugir) o latino clángere (‘resonar’).

Los primeros cláxones ya incrementaban el ruido urbano a finales del siglo XIX, ya que en los primeros automóviles la bocina acústica se utilizó como sistema de advertencia para con los peatones y otros coches, tratándose de un dispositivo provisto de una especie de pera de goma unida a una trompeta metálica.

La antigua bocina para automóvil de accionamiento manual finalmente se transformó en una bocina eléctrica, en 1914 Robert Bosch, presentó en Alemania la patente de la primera bocina eléctrica de coche, que finalmente salió al mercado en 1921.

Curiosidades sobre el claxon:

  • El tono del claxon ha evolucionado en el tiempo, por ejemplo, en los años 60 predominaba el Mi bemol, pero más adelante las bocinas se afinaron en fa sostenido. En la actualidad la diversidad es la norma, como comprobaremos más adelante.
  • El colmo de la personalización la encarna Tesla: sus propietarios pueden grabar sus propios sonidos. Ya puedes imaginar lo que puede dar de si la imaginación humana, para protestar, por ejemplo, por una maniobra incorrecta de otro coche.
  • Te pueden multar por tocar el claxon, en concreto el artículo 110 del Reglamento General de Circulación prohíbe emplear señales acústicas de sonido estridente y sin motivo reglamentariamente permitido.
  • Según informa la DGT, está permitido usar el claxon en las siguientes situaciones
    • Como advertencia ante una situación peligrosa
    • Para advertir de que vas a adelantar a un vehículo de 2 ruedas en un paso a nivel o cerca de éste.
    • Cuando trates de evitar un accidente
    • En vías estrechas con muchas curvas