Conducción acompañada, opción prohibida en España para aprender a conducir

La conducción acompañada para aprender a conducir es una realidad en gran número de países cómo Alemania, Suecia, Estados Unidos y, el ejemplo más cercano, Francia. En España no está permitida esta formación al volante y sigue penalizada con una sanción grave que puede incluir a la persona que ha facilitado su vehículo y asumido el papel de instructor.

conducción acompañada

Este sistema permite, tras una formación inicial en una autoescuela, adquirir experiencia al volante bajo la supervisión de un acompañante, en condiciones de circulación más variadas que en las clases tradicionales, antes de superar las pruebas prácticas y obtener el permiso de conducción. En el sistema de acceso al permiso de conducción en Francia se permite esta forma de aprender a conducir desde hace varias décadas, vamos a ver a continuación en qué condiciones.

Francia es un referente respecto a la conducción acompañada, fue pionera a la hora de implementar este sistema ya en 1990, siendo uno de los primeros países en permitirla. Según el Gobierno francés, mediante el aprendizaje con conducción acompañada se reduce considerablemente la tasa de accidentes en conductores noveles y además se consigue un mayor número de aprobados en el examen práctico. Las cifras así lo demuestran, ya que un 75 % de los candidatos que han realizado conducción acompañada obtienen su permiso de conducir, frente a un  52 % para los que han seguido el método tradicional.

Evidentemente, hay una serie de requisitos para poder seguir esta formación para adquirir las competencias de un candidato a conductor:

  1. La edad mínima del candidato es de 15 años.
  2. Contar con el consentimiento de su tutor y de la aseguradora de su vehículo.
  3. Haber realizado una formación teórica y haber superado el examen teórico en un centro de enseñanza reconocido.
  4. Haber realizado un mínimo de formación práctica, con clases de conducir, que no puede ser inferior a un total de 20 horas de clases regulares en la autoescuela para garantizar que puede controlar el vehículo, posicionarse en la calzada y en general desenvolverse en condiciones más o menos normales.

Si el candidato cumple estos requisitos y su nivel de conducción es considerado apto por el profesor del centro de enseñanza, recibirá un certificado que le permitirá circular junto con un acompañante que también debe cumplir una serie de requisitos:

  1. Ser titular de un permiso de conducir desde al menos cinco años sin interrupción.
  2. Disponer del acuerdo explícito de su aseguradora para llevar a cabo esta actividad.
  3. No haber sido detenido por delitos como conducir en estado de embriaguez.
  4. Estar incluido en el contrato firmado con el centro de enseñanza.
  5. Participar en la evaluación de la última etapa de la formación inicial del candidato junto al profesor.

Argumentos en contra y a favor de las prácticas de conducción acompañada

Los principales inconvenientes que esgrimen los detractores de esta práctica en España son de tipo legal, y aunque no se basan en cifras concretas, las autoescuelas en sus medios informativos argumentan que un coche de autoescuela está perfectamente preparado y señalizado para controlar al máximo la seguridad del candidato a conductor, de sus acompañantes y, por ende, la de los vehículos que circulan en ese momento por la carretera.

Sin embargo, las estadísticas demuestran que en los países en que se permite este tipo de prácticas no aumentan los accidentes, al contrario, y es por ese motivo que incluso puede abaratar el precio del seguro para quienes se han formado en esta modalidad.

En Francia, la obtención del carné B, después de haber conducido acompañado, también permite reducir la duración del período de prueba: de 3 a 2 años.

Es evidente que este sistema resulta atractivo y ha demostrado funcionar en Francia y en el resto de países donde se ha implementado. No obstante, aquí, en España, no se ha considerado útil y si bien se planteó la posibilidad de introducirlo en 2011 con la aprobación del plan estratégico de seguridad vial y con una serie de requisitos muy similares a los de nuestros vecinos franceses, parece que por el momento no hay planes de que se permita en nuestras carreteras esta modalidad práctica de aprendizaje a los futuros conductores.