Seguridad extra para vehículos de conducción autónoma

El pasado mes de diciembre Google anunció que daba vida como empresa autónoma (Spin-off) a su proyecto de conducción autónoma denominado WAYMO.

En estos días es noticia que esta empresa ha patentado recientemente un sistema para suavizar una hipotética colisión de su automóvil con un peatón. El sistema cambiará la rigidez de los paneles de la carrocería, de los parachoques y de la cabina usando cables, barras y los resortes subyacentes. En el momento en que los sensores detectan un impacto peatonal inminente, el automóvil decidirá aflojar esos soportes y creará una superficie relativamente suave que reducirá las lesiones en caso de colisión con un cuerpo humano.


Aunque esta noticia ha salido a la luz en estos momentos, la patente se presentó en 2015. En cuanto a su aplicación real no es del todo seguro que pueda producirse, ya que no se tiene constancia de pruebas de campo que simulan este tipo de colisiones.

Quedan por resolver varias preguntas esenciales: ¿Sería la cabina tan rígida en caso de un accidente en colisión contra otro coche? ¿Los cables y otros accesorios añadirían una cantidad significativa de peso o de coste al coche? ¿Podría aumentar el riesgo de lesiones para las personas dentro del coche?

Sin duda, lo que subyace tras la investigación sobre el daño que pueden provocar los coches autónomos es que el público les exigirá medidas adicionales de seguridad para confiar en los vehículos sin conductor. Aunque a nivel estadístico pudieran resultar más seguros, los accidentes provocados por vehículos autónomos serán noticias destacadas durante mucho tiempo.

Otro ejemplo de la obsesión por la reputación de los coches autónomos es el cuidado en la relación del vehículo con los humanos, por ejemplo, en el estilo de tocar el claxon. Los ingenieros del proyecto remarcan que : “Nuestro objetivo es enseñar a nuestros coches a tocar el claxon como un conductor paciente y experimentado.

Esperamos que nuestros coches también sean capaces de predecir cómo otros conductores responden a un sonido de claxon en diferentes situaciones”. Incluso Además, los ingenieros también equiparon a los vehículos eléctricos con autoconducción con componentes que les permitirían “ronronear: como los vehículos con motores de combustión para alertar a los ciclistas y peatones de su presencia.