Peligro: alergias al volante

Las consecuencias de las alergias provocadas por el polen son potencialmente peligrosas durante la conducción de vehículos.  Según informa la Dirección General de Tráfico,  los síntomas producidos por el ataque alérgico (lagrimeo, congestión nasal, fatiga, estornudos en cadena…) pueden dificultar la conducción segura. De hecho, al encadenar estornudos sin parar se retira la atención de la carretera hasta 15 segundos. Además, el 50% de los alérgicos sufre alteraciones del sueño –los que sufren congestión nasal no pueden dormir bien– y, por ejemplo, el 40% de los que padecen rinitis alérgica sufren somnolencia diurna, lo que también interfiere en la seguridad al volante.

El uso de antihistamínicos para mitigar los efectos de las alergias también es peligroso, ya que  pueden provocar efectos secundarios que disminuyan la concentración  e incluso inducir al sueño. Los antihistamínicos se utilizan para tratar las enfermedades alérgicas. Desde hace algunos años incorporan en sus embalajes un pictograma que avisa de sus efectos sobre la conducción y en sus prospectos un apartado que explica los efectos, si los tienen. Los que utilizan como principio activo bilastina, ebastina, desloratadina, loratadina y terfenadina NO producen efectos sobre la conducción y son, por ello, mejores para la seguridad al volante.

La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), informa que este año, los alérgicos a los pólenes se enfrentarán a una primavera de leve y moderada intensidad en España. Las previsiones apuntan a una primavera muy leve en las Islas Canarias, moderada en el suroeste y leve en el resto de la Península Ibérica.